NOTA No 43:   EL PLANEAMIENTO

“Si tus planes son a un año planta arroz, si son a veinte años planta un árbol, si son a mas de un siglo desarrolla personas”…… dice un  proverbio chino.

Planear es imaginar el futuro y diseñar las acciones necesarias para alcanzarlo.  La esencia del planeamiento consiste en ver las oportunidades y problemas de lo que vendrá y explotarlas o combatirlas según sea el caso.  Dicho de otra manera, planear es tratar de formar el futuro que se quiere dentro de las posibilidades con que se cuenta.

Planear correctamente implica darle forma concreta a lo anterior de manera escrita y con un formato u orden establecido de manera de que lo planeado guarde cierta lógica, y por ende, mayores posibilidades de ser concretado.

Existen tres tipos de planeamiento según el plazo del mismo: estratégico, táctico y operativo.

El Planeamiento estratégico es para acciones que superen un año de duración.

El Planeamiento táctico es para acciones menores de un año.

El Planeamiento operativo es para acciones del día a día.

Por otro lado, se podría decir que todo planeamiento sea estratégico, táctico u operativo cuenta por lo menos con estos seis elementos que lo conforman:

  1. Los objetivos
  2. Los plazos para cumplirlos
  3. Las acciones necesarias
  4. Los recursos necesarios.
  5. El cálculo económico
  6. Las políticas y reglas

Los objetivos son simplemente las situaciones futuras que se desean alcanzar. Estos pueden medirse con distintos parámetros como facturación anual, desarrollo de zonas geográficas, nivel de productividad, etc.

Los plazos para cumplirlos son el llamado “horizonte de planeamiento”, esto es, el tiempo establecido de antemano para cumplir todos y/o cada uno de los objetivos propuestos.

Las acciones son los hechos concretos que deben llevarse a cabo. Aquí conviene dividir dichas acciones según el sector o departamento de la empresa, y de ser posible nombrar un responsable para cada una de ellas.

Siempre que se planean acciones debe tenerse en cuenta la “resistencia al cambio” como parte del cambio mismo, esto obliga a planear no solo las acciones del cambio sino también las acciones tendientes a neutralizar la resistencia que producirán las anteriores.

Los recursos son el dinero, horas hombre, espacio físico, maquinarias y equipos necesarios para llevar a cabo las acciones de manera adecuada y con posibilidades de éxito.

El cálculo económico es la utilidad esperada o ganancia real que aportará el proyecto a la organización.

Aquí deben tenerse en cuenta la inversión (de ser necesaria) y los gastos corrientes que se suman a los habituales a partir de la aplicación de las acciones diseñadas, los que a su vez deben restarse a los ahorros y/o contribución adicional a producirse.

De esta resta surge el resultado económico de las acciones emprendidas.

Para enriquecer el cálculo económico puede hacerse un “flujo de fondos”, es decir, un cálculo de cómo irán variando los ingresos y los egresos del negocio en forma real y a medida que pasa el tiempo y se van concretando las acciones planeadas.  De éste flujo de fondos surge la información necesaria para prever las  inversiones y el dinero necesario de aporte para las mismas.  Cabe recordar que cuando se financian inversiones o flujos negativos puede hacerse con recursos propios, con aportes de capital de los dueños  o con préstamos externos, según sea la posibilidad y/o conveniencia de la empresa.

Las políticas y reglas son las limitaciones y el marco en el que deben desarrollarse todas las acciones del plan.  Pueden definirse en forma general y también por sector, y deben ser tenidas en cuenta por todos los participantes de las acciones.

Planear es establecer un camino acorde con la visión empresaria, y todos sabemos que seguir un camino tiene mayores posibilidades de éxito que andar sin rumbo definido.  Es por eso que el planeamiento es una parte esencial de la “Administración estratégica”, y por ende, de toda organización eficiente, lo que se potencia porque planear es una herramienta administrativa de costo cero o mínimo, lo que la hace de aplicación posible y real en las PyMEs.

Si bien planear no es una “ciencia exacta” debido a la cantidad infinita de variables no previstas y que pueden surgir durante la aplicación de las acciones, puede decirse que es fundamental a la hora de ganar productividad, siendo que aquellas empresas que planean adecuadamente ganan en competitividad y se diferenciarán claramente de las que no lo hacen.

Néstor Setzes

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