NOTA DE OPINION: UN DIA DE UN EMPRESARIO PYME

(cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)

Había una vez un empresario PyME, que iba una mañana a su empresa.

Por teléfono antes de llegar comenzaron a surgirle asuntos a resolver y en un momento se dio cuenta:  había que clasificarlos antes de llegar para organizarse … y encontró que había tres tipos de cuestiones:

  1. las “urgentes”
  2. las “muy urgentes”
  3. las “¡hágalo ya!”

Al llegar a la empresa no alcanzó a sentarse en su escritorio.

Primero “lo atacó” una de contabilidad de impuestos, inmediatamente otra de personal, luego otra de precios y márgenes, otra de ventas, y luego otra más de personal, para después trabajar en una de compras y después en una de finanzas del tipo: “si estamos vendiendo bien, ¿por qué no cuento con dinero suficiente en la caja?”, y encima todo el día con la sensación de que todos le querían sacar dinero (estado, proveedores, empleados, etc.)

Se sentó a pensar y se sintió solo. Se dio cuenta que todas las presiones y los problemas recaían en él y en ese momento se acordó de la frase de Bonavena “- hasta el banquito te sacan”.

A mediodía se juntó a almorzar con amigos (colegas empresarios PyME), y comprobó que más o menos describían situaciones parecidas, y entre todos trataron de entender las reglas económicas y de mercado que en definitiva son “el mar donde hay que navegar”

Reflexionando otra vez pensó: “- trabajé un montón, pero no hice mucho”.

A la tarde leyó un artículo que le recomendaron donde se hablaba de su verdadero  rol en la sociedad: “el emprendedor es el centro de la economía, el que genera trabajo para que familias tengan un ingreso digno, el que genera impuestos para que el estado cumpla su rol, el referente al que todos miran y admiran, el ser significante para todos los que lo rodean, el que sirve de apoyo y consejo, el que es admirado, respetado, y también envidiado”… y ahí otra vez pensó: “- hasta el banquito te sacan”.

Fue el momento de analizar si no necesitaba ayuda, pero, “¿qué ayuda?”

Y se puso a imaginar alguien que brinde acompañamiento sólido y confiable para poder hacer mejor esa tarea solitaria y de tanta responsabilidad, que lo comprenda a él y a su realidad, que ayude desde lo académico para poder acercar el conocimiento probado que ya ayudó a otros y traducirlo, explicarlo, debatirlo y reconstruir juntos, que se transforme en alguien con quien tirar paredes y que la devuelva redonda, y también en un puntero derecho que tire centros precisos para poder hacer más y mejores goles, y que también sea la descarga natural cuando la pelota pesa y da la sensación que va a perderse a manos de los contrarios. Un profesional preparado que no sepa todo, o mejor dicho, que sepa decir “no sé”, y que eso que no sepa pueda investigarlo, aprenderlo y adaptarlo, es decir, alguien que piense el negocio para después juntarse a debatir y construir soluciones, alguien que no necesariamente tenga las respuestas, sino que más bien ayude a formular bien las preguntas … y que además no tenga reparos en introducirse en el mundo de la pedagogía constructivista, tan necesaria para lograr todo lo anterior.

Y ahí surgió la respuesta…”- ¿por qué no alguno de los profesionales conocidos que ya asisten a la empresa? … ese de más confianza, ese con el que hay el mejor ida y vuelta siempre, ese que es muy sólido en su área específica … ¿qué importa que no sea especialista de todas las áreas si vamos a descubrir juntos las soluciones? … ¿es posible? … ¿por qué no proponérselo?”

Y hasta ahí llega la historia

El final se lo ponés vos, pero imagino que terminó en una larga y fructífera charla con su contador, quien se sintió honrado y entusiasmado con la propuesta. Pero podría haber sido también su abogado, o su analista de sistemas o su asesor en recursos humanos o cualquier otro profesional de confianza.

Y dejame creer que aquella historia fue exitosa, como esa otra que conozco, que comenzó con un profesor y un empresario conversando en un negocio en problemas … el resto tardó algunos años en escribirse … y puedo asegurarte que valió la pena!

Néstor Setzes – Creador del Método SICFIE® – Autor del libro “50 Herramientas para Potenciar una PyME” – www.sicfie.com.ar

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