Actualidad económica 1-01-21

Salimos de un año extremadamente difícil, la pandemia por el COVID-19 marcó a fuego la situación social y económica mundial. Nuestro país jugó sus cartas a preservar la salud de la población, en detrimento de dejar la economía casi a la deriva durante los meses del aislamiento. Pobres resultados se registraron en ambos frentes; el famoso pico de casos nunca terminaba de llegar, los casos aumentaron por fuera de lo previsto y la economía sintió duramente el golpe por la falta de actividad en innumerables sectores.

El inicio del 2021 nos encuentra en una delicada situación; parte de la población siente el hartazgo del encierro, desafía las restricciones y la cantidad de contagios crece de manera sostenida. Sobrevuela la sensación de nuevas restricciones, cuestión esta que la situación económica difícilmente pueda sobrellevar sin costos. Este año que comienza estará marcado por algunos hitos que marcarán un atisbo de recuperación o seguir en el largo camino del achicamiento y déficit económico. En principio, resulta casi esencial la negociación con el FMI para la restructuración de la deuda pública. La Argentina paga un 16 % sobre la emisión de bonos de su deuda en un contexto mundial de tasas mínimas; ningún plan es viable en la medida que no se resuelva esta situación. El Gobierno no da señales claras; por un lado, se aprueba una ley que afecta a la clase pasiva, con el claro motivo de bajar el holgado déficit del sistema previsional. Por otra parte, se mantienen planchadas las tarifas de servicios públicos, medicina prepaga, etc., a efectos de no ganarse el malhumor social, principalmente el de la clase media. Y acá se produce el claro contrasentido; en un año de elecciones de término medio, la ambición de intentar ganar los comicios condiciona muchas de las decisiones económicas.

En resumen, la tragedia sanitaria, más allá de los planes de vacunación (ambiciosos por cierto), está lejos de terminar. Y el condicionamiento de este contexto se verá trasladado a una situación económica frágil. Esperamos con ansiedad el devenir de los meses, la progresiva normalización de la situación sanitaria y la esperada recuperación de nuestra economía.

Claudio Cucatto