Actualidad económica 1-10-19

En tiempos de transición electoral, bien vale la pena hacer un ejercicio de memoria y ver que nos espera, teniendo en cuenta las dos alternativas políticas predominantes, y sus definiciones en cuanto a temas económicos claro.

Por un lado, tenemos al partido gobernante que nos ha anunciado la “revolución de la alegría” y la “lluvia de inversiones” al comienzo de su gestión. Nada de esto ha ocurrido, se empecinaron en aplicar un gradualismo que nos llevó a la actual situación y cometió el serio error de no informar claramente la herencia recibida; pagaron el alto costo político al tratar de corregir distorsiones (tarifas de servicios públicos por ejemplo) que ellos no generaron.

Ahora se anuncian medidas económicas diarias en forma dispersa, tratando de “seducir” a sectores de la población que padecen la situación económica y el ajuste desde hace un par de años; por lo menos resulta una reacción tardía.

De cómo encarar el próximo período y que reformas económicas de fondo serían necesarias nada se habla. Por la otra parte, la oposición estuvo al frente del país durante 12 años y todos sabemos los resultados, “viento de cola” en los primeros años y otra gran oportunidad perdida por el despilfarro populista, y cuando el viento “amainó”, cierre de la economía, subsidios exorbitantes, cepo cambiario, pérdida de autoabastecimiento e importación de insumos básicos (petróleo, gas, etc.), nacionalización de empresas mal hechas, solo con fines electorales, aumento desmedido de planes sociales, muchos con fines políticos indudables, etc., etc.

Ahora anuncian una expansión del consumo (ponerle plata en el bolsillo a la gente, como gustan llamarlo) que genere crecimiento, como si solo eso solucionara los problemas existentes, casi es como darle un analgésico a una persona con fractura expuesta.

En resumen, todo se plantea en el cortísimo plazo y nadie anuncia medidas de fondo. En la medida que no se encaren reformas de base (tributarias, laborales, reforma del Estado, etc.) seguiremos como hasta ahora; la población económicamente activa seguirá sometida al “torniquete” impositivo para seguir financiando al deficitario Estado y al sector improductivo, vía planes sociales, que vale la pena aclarar, nunca decayeron y siguieron en franco aumento desde hace muchos años. El Estado seguirá tomando créditos externos o apelará a la emisión monetaria (gravosa a futuro la primera e inflacionaria la segunda) para financiar su déficit operativo. El futuro será el único juez y dirá si estos pronósticos se confirman en el tiempo.

Claudio Cucatto