Actualidad económica 1-10-21

Pasado el primer test electoral, no hay dudas que las urnas le enviaron un mensaje claro al Gobierno, nada es gratis en materia política. Variados son los factores que influyeron en la casi inesperada “catarata” de votos en contra de la actual gestión (y remarcamos bien; entendemos que fueron mayoría de votos “en contra” y no “a favor de”). El encierro prolongado e interminable del 2020, la demora en la provisión y colocación de las vacunas, el vacunatorio VIP, la “fiesta de Olivos”, son algunas de las explicaciones de semejante malhumor social. Obviamente, como ocurre históricamente en nuestro país, la situación económica fue otro de los factores fundamentales que inclinaron las decisiones en el cuarto oscuro. La caída de miles de PYMES durante el aislamiento (en forma más leve, pero los cierres continúan), el éxodo de grandes empresas y cadenas internacionales, el agravamiento de la situación social (por ejemplo, los índices de pobreza están en valores históricos), la fuerte caída del nivel de actividad económica, el aumento sostenido de los índices de inflación, son otros de los motivos (no menores, por cierto) que provocaron la importante derrota del oficialismo en las PASO.

Ahora bien, la gran duda es lo que viene, sobre todo en materia económica. Las primeras reacciones políticas posteriores al domingo electoral no fueron las mejores. De hecho, todos estuvimos casi en vilo esperando la resolución de la crisis interna de la coalición gobernante. Con las aguas más calmas (pero todo pendiendo de un hilo delgado), todas las medidas económicas apuntaron al extremo corto plazo, con horizonte en las elecciones del 14 de noviembre. Más emisión monetaria para poner plata en el bolsillo de la gente (vía planes sociales y otros subsidios), fuerte activación de planes de cuotas con tarjetas, buscan reactivar el consumo en los próximos meses a fin de revertir la dirección de los votos en noviembre. De más está decir que los desequilibrios que estas medidas casi sin sustento van a provocar a una economía frágil como la nuestra nos aventura un futuro casi preocupante. En el plano financiero, las reservas netas del Banco Central están en un nivel bajísimo como para continuar sosteniendo en forma indefinida las fuertes presiones de la cotización del dólar en los mercados alternativos. Seguir anclando el dólar oficial muy por debajo de la tasa de inflación sigue siendo contraproducente; alienta las importaciones de bienes (mantenidas “en caja” con un fuerte cepo a las operaciones de importación) y castiga a las exportaciones con un tipo de cambio bajo, más allá de las retenciones que se aplican a muchos rubros.

En resumen, el panorama económico es ciertamente una incógnita, con fuerte presunción pesimista en el corto plazo. Si a esto le sumamos la tensión política que sigue latente en el Gobierno y aliados, visualizamos unos próximos meses con alto nivel de incertidumbre.

Claudio Cucatto