Actualidad económica 1-3-20

No hay duda que en el transcurso del tiempo, las distintas administraciones se empecinan en corregir las fuertes distorsiones de nuestra economía atacando los efectos de las crisis, prácticamente nunca las causas que las provocaron. Una definición sencilla de la relación causa-efecto nos dice que “Es una técnica que sirve para clasificar y ordenar todas las ideas (o problemas) reunidas por medio de la lluvia de ideas (o tormenta de ideas, concepto muy utilizado por Néstor a la hora de generar nuevas ideas para la Reingeniería de nuestros emprendimientos, tal cual nos consta a todos). Esta forma de ordenación parte de la relación lógica causa-efecto. Se puede partir del efecto y analizar las causas que lo han provocado, o, por el contrario, enumerar primero las causas y, finalmente, indicar el efecto producido”. Tan claro es el concepto que cuesta entender (salvo por razones políticas de corto plazo) porque no se aplica convenientemente en las decisiones económicas tomadas durante décadas. Obviamente que ejemplos sobran. El sistema previsional Argentino sigue siendo uno de los grandes motores generadores del déficit consolidado del Estado, Pasamos del sistema privado en la década del 90, a estatizarlo en la siguiente década y dejarlo en la virtual quiebra con la incorporación de aproximadamente 2.000.000 de jubilados sin aportes y a través de moratorias durante la gestión Kirchnerista anterior (recordemos que cálculos autorizados nos dicen que se necesitan alrededor de 7 trabajadores activos por cada jubilado). Hoy el sistema sigue en una situación ruinosa y los pasivos (y las cuentas del Estado, claro) siguen padeciendo esta situación. Otro ejemplo, los subsidios a los servicios públicos sigue siendo otro foco de peso en las Cuentas Públicas. La administración anterior intentó solucionarlo, torpemente por cierto y con grandes problemas de comunicación, pero quedó a mitad de camino. Nuevamente, se congelan las tarifas y vamos hacía otro agujero fiscal en la medida que esta situación se mantenga en el tiempo. Pueden seguir los ejemplos (emisión desmedida del BCRA, anclaje de la cotización del dólar en forma artificial, presión impositiva inviable con cualquier proyecto de inversión mínimamente rentable, etc.), pero debe quedar claro que si no se atacan las causas que provocan nuestra decadencia, fundamentalmente el fuerte déficit fiscal que muestran las cuentas públicas (y no los “comerciantes inescrupulosos” que aumentan los precios o el FMI que nos presta y se “empeña” en nuestro fracaso) y se sigue apuntando a los efectos (la inflación, o sea, la “fiebre económica”,  la baja del consumo, etc.) con medidas de corto plazo que en nada atacan las verdaderas razones de los problemas, seguiremos en esta senda de decadencia y fracasos que hemos sumado a lo largo de décadas. Seguimos confiando que en algún momento se produzca ese punto de inflexión que nos comience a llevar a una senda de desarrollo económico.

Claudio Cucatto